Comprender la empatía cognitiva a través de la conversación
La empatía cognitiva es el esfuerzo por comprender lo que otra persona puede estar pensando o sintiendo desde su punto de vista. En una conversación, implica prestar atención, formarse una impresión tentativa y contrastarla con la persona en lugar de dar por sentada una suposición. No es necesario sentir exactamente lo que ella siente: el Greater Good Science Center de Berkeley describe la empatía cognitiva, también llamada toma de perspectiva, como la identificación y comprensión de las emociones ajenas, mientras que la empatía afectiva se refiere a las sensaciones y sentimientos en respuesta a las emociones de otra persona. Esa distinción resulta muy útil en los pequeños momentos diarios: preguntar a un amigo qué espera de una conversación, darse cuenta de que una actividad compartida ha dejado de ser agradable o comprobar si se ha entendido bien un comentario. El objetivo no es leer la mente ni dar una respuesta perfecta, sino dar cabida a la versión de la otra persona y decidir juntos qué haría que la interacción resulte más cómoda o cercana.
¿En qué se diferencia la empatía cognitiva de compartir los sentimientos de alguien?
La empatía es un término amplio. Greater Good señala que puede incluir tanto percibir una emoción como imaginar lo que otra persona podría estar pensando o sintiendo. La empatía cognitiva pone el acento en la comprensión; la empatía afectiva describe una respuesta emocional hacia otra persona. En el lenguaje común, alguien puede comprender por qué un amigo se siente decepcionado sin sentir esa misma decepción. Otra persona puede sentir una punzada de tristeza al escuchar la historia de ese amigo. Ambas reacciones pueden formar parte de un intercambio empático, pero no son lo mismo.
Comprender la perspectiva de alguien tampoco significa estar de acuerdo con cada conclusión o decisión. Es posible reconocer que una persona se siente ignorada y, al mismo tiempo, tener un punto de vista distinto sobre lo ocurrido. Además, una suposición bienintencionada sigue siendo una conjetura hasta que la otra persona la confirma o la corrige. Por eso es tan importante pedir aclaraciones: evita que la toma de perspectiva se convierta en una lectura de mente infundada.
¿Cómo suena la empatía cognitiva en una conversación?
Piense en un amigo que dice: «Creo que no me apetece salir esta noche». Una suposición rápida sería pensar que el plan le aburre. Una respuesta más atenta deja abiertas varias opciones: «¿Preferirías quedarte en casa o hay algo del plan que te gustaría cambiar?». La pregunta da espacio para que se explique sin dar por hecho el motivo.
O imagine a alguien que describe un proyecto creativo y comenta: «No tengo claro si esto funciona». En lugar de proponer soluciones de inmediato, podría preguntar: «¿Quieres ideas o te vendría mejor que simplemente le echemos un vistazo juntos?». Quizá busque sugerencias prácticas, compañía o, simplemente, la oportunidad de desahogarse sobre lo que no le convence. Preguntar le otorga voz y voto sobre el siguiente paso.
Un pequeño malentendido puede abordarse de la misma manera. Si alguien se queda callado después de una broma, se le podría decir: «He notado que ha sonado distinto a como esperaba. ¿Te ha molestado o estoy dándole demasiadas vueltas a tu silencio?». Eso reconoce lo observado, plantea su interpretación como algo provisional e invita a una respuesta. Podría responder que la broma le ha dolido o que simplemente se había distraído con otra cosa.
Estos ejemplos son ilustraciones originales, no conclusiones de investigaciones científicas. Su método común es sencillo: observar algo concreto, plantear una posibilidad en lugar de emitir un veredicto y dejar que la otra persona diga si se ajusta a la realidad.
¿Cómo se puede poner en práctica la toma de perspectiva sin dar cosas por sentado?
Pruebe esta breve secuencia cuando desee comprender mejor a alguien:
El método funciona tanto en momentos agradables y cotidianos como en situaciones incómodas. Si un amigo parece ensimismado mientras elige música para una velada juntos, pregúntele qué ambiente le gustaría crear. Si a uno de los dos le parece que el paseo va demasiado rápido, compruebe si bajar el ritmo o cambiar de ruta haría la caminata más agradable. La toma de perspectiva puede ayudar a idear planes que reflejen lo que le gusta a cada uno, en vez de asumir que todo el mundo desea lo mismo.
¿Y si su interpretación es incorrecta?
Equivocarse es algo natural al verificar en lugar de jugar a adivinar el pensamiento. Utilice un lenguaje abierto a rectificaciones: «Me pregunto si...» o «¿Lo he entendido bien?». Si la otra persona no está de acuerdo, agradézcale la aclaración y tome en cuenta sus palabras. Evite convertir una observación provisional en una etiqueta del tipo «Siempre estás con ansiedad» o «Está claro que no te importa». Estas afirmaciones emiten un juicio general a partir de información limitada y apenas dejan espacio para que la persona exprese su experiencia.
El momento oportuno y los límites también son importantes. Es posible que alguien no desee hablar de inmediato. Puede reconocer esa postura sin presionar: «De acuerdo. ¿Prefieres que lo hablemos luego o dejamos que lo saques tú cuando quieras?». La toma de perspectiva implica respetar la respuesta. No exige que la otra persona lo explique todo ni que usted deba solucionar cada emoción.
Una breve comprobación antes de responder
Antes de contestar, pregúntese: ¿Estoy respondiendo a lo que la persona dijo realmente o a una historia que me he inventado sobre por qué lo dijo? ¿Qué podría preguntarle para darle margen a corregirme? ¿Qué tipo de respuesta se adaptaría mejor a este momento?
La empatía cognitiva en las conversaciones cotidianas consiste en intentar comprender el punto de vista ajeno y, después, contrastar esa interpretación con la persona. Una pregunta bien planteada puede transformar una suposición en un diálogo auténtico y ayudar a ambas partes a construir una experiencia compartida que resulte más grata para los dos.
Fuentes y alcance
Las fuentes citadas respaldan las definiciones o las descripciones actuales de los productos. Los ejemplos y los pasos sugeridos son ilustraciones editoriales originales. Consulte las páginas oficiales para conocer los detalles actualizados de los productos.
