Comprender la lateralización sin etiquetar a las personas
Si desea comprender qué hacen los dos hemisferios del cerebro, comience con una distinción útil: algunas funciones cerebrales están lateralizadas, lo que significa que dependen más de un lado que del otro de maneras particulares. Eso no significa que las personas se dividan en tipos lógicos de «cerebro izquierdo» y tipos creativos de «cerebro derecho». La prueba de neuroimagen más conocida sobre esa afirmación acerca de la personalidad no halló pruebas de una red cerebral dominante izquierda o derecha generalizada entre los individuos. Esta guía explica qué significa la lateralización, qué pueden y qué no pueden decirnos las pruebas científicas, y cómo evaluar las afirmaciones sobre las diferencias hemisféricas.
¿Qué significa la lateralización hemisférica?
Los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro no son copias idénticas. En neurociencia, la lateralización hemisférica se refiere a una función o patrón de actividad cerebral que está más fuertemente asociado con un hemisferio que con el otro. «Más fuertemente asociado» es un matiz importante: describe un sesgo relativo, no una asignación exclusiva en la que un lado trabaja de forma aislada.
El lenguaje y el procesamiento visoespacial son ejemplos de funciones que pueden mostrar patrones lateralizados. Los investigadores de la Universidad de Utah que llevaron a cabo un amplio estudio de neuroimagen identificaron centros lateralizados a la izquierda en regiones asociadas con el lenguaje y la red neuronal por defecto, y centros lateralizados a la derecha en regiones asociadas con el control de la atención. Esos hallazgos ilustran que la lateralización puede variar según la región y la red cerebral. No demuestran que cada tarea lingüística o espacial pertenezca por completo a un solo lado.
La expresión cotidiana «cerebro izquierdo contra cerebro derecho» a menudo convierte esta idea específica en un relato generalizado sobre la personalidad: supuestamente, las personas analíticas favorecen el lado izquierdo, mientras que las personas imaginativas favorecen el derecho. Ese salto cambia la cuestión de fondo. Una diferencia en cómo se distribuye una conexión o función particular no es prueba de que el cerebro completo de una persona esté dominado globalmente por un hemisferio.
¿Qué descubrió el estudio de PLOS ONE?
En un estudio revisado por pares publicado en 2013 en PLOS ONE, Jared Nielsen y sus colaboradores analizaron escaneos cerebrales en estado de reposo de 1011 personas de entre 7 y 29 años. Los investigadores midieron la lateralización funcional a través de pares de regiones cerebrales y se preguntaron si las conexiones fuertemente lateralizadas a la izquierda tendían a agruparse dentro de los mismos individuos, y si ocurría lo mismo con las conexiones lateralizadas a la derecha.
Identificaron centros lateralizados a la izquierda y a la derecha, pero el patrón de lateralización parecía ser local en lugar de global. En otras palabras, las conexiones fuertemente lateralizadas no eran evidencia de una red dominante izquierda o dominante derecha a nivel de todo el individuo. Los autores concluyeron que sus resultados no respaldaban la idea de un fenotipo general de «cerebro izquierdo» o «cerebro derecho». El resumen educativo de la investigación de la Universidad de Utah destaca el mismo punto central: el estudio no halló pruebas en las imágenes cerebrales que respalden estas categorías populares de personalidad.
El alcance del resultado es importante. El estudio evaluó una hipótesis específica sobre redes cerebrales utilizando imágenes en estado de reposo. No midió cada habilidad humana, ni explicó todas las formas de especialización hemisférica, ni demostró que los hemisferios nunca difieran. Su hallazgo cuestiona la afirmación de que las personas pueden clasificarse en tipos de personalidad según la dominancia hemisférica de todo el cerebro; no anula el estudio científico más focalizado sobre la lateralización.
¿Por qué la lateralización no crea tipos de personalidad?
Un error común es pasar de «algunas funciones muestran un sesgo hemisférico» a «una persona está gobernada por un hemisferio». Esas afirmaciones no son equivalentes. Un patrón observado en algunas regiones o conexiones no puede, por sí mismo, establecer una categoría de personalidad estable que se aplique al razonamiento, la creatividad, la comunicación y el comportamiento cotidiano en su conjunto.
El estudio de PLOS ONE abordó esto
evaluando si las conexiones lateralizadas covariaban entre los mismos individuos de una manera que indicara una red general con dominancia izquierda o derecha. Sus hallazgos no mostraron ese patrón global. En cambio, los autores describieron la lateralización como una propiedad local de las redes cerebrales. Esta es una forma más precisa de abordar las pruebas: preguntar qué función, qué regiones o conexiones, y bajo qué condiciones, en lugar de asignar a una persona una etiqueta hemisférica generalizada.
El estudio también utilizó escaneos en estado de reposo, por lo que sus resultados tratan sobre patrones medidos mientras los participantes no estaban realizando una tarea específica de lectura, dibujo o razonamiento. No deben extrapolarse para afirmar que una actividad en particular activa un solo hemisferio. El resumen de la Universidad de Utah resulta útil para corregir el mito de la personalidad, mientras que el artículo original aporta los métodos y las limitaciones necesarios para interpretar el hallazgo con cautela.
Un ejemplo de lectura y dibujo
Imagine leer una breve descripción de una habitación y luego dibujar su distribución. Leer el texto implica interpretar palabras escritas y seguir su significado. Dibujar requiere convertir esa comprensión en una disposición espacial sobre el papel. Puede resultar tentador etiquetar el primer paso como de «cerebro izquierdo» y el segundo como de «cerebro derecho», para luego concluir que la actividad pasa de un hemisferio al otro.
Esa conclusión va más allá de lo que el ejemplo puede demostrar. Leer y dibujar son tareas complejas; sus nombres no nos indican qué redes están activas en un individuo. El hecho de que algunas funciones lingüísticas y visoespaciales puedan estar lateralizadas no demuestra que cada tarea completa pertenezca exclusivamente a un solo lado, ni que el éxito de una persona en cualquiera de las tareas revele una personalidad con dominancia cerebral. La conclusión defendible es más acotada: los diferentes componentes de una actividad pueden recurrir a procesos distintos, y los investigadores necesitan medir la actividad cerebral para investigar su lateralización. Este ejemplo es una manera de practicar una interpretación prudente, no una afirmación sobre un escaneo o el resultado medido de una tarea.
Una lista de verificación para interpretar afirmaciones sobre los hemisferios cerebrales
Cuando se encuentre con una afirmación sobre el funcionamiento del cerebro izquierdo o derecho, pregúntese:
Si una fuente salta de una observación específica a una etiqueta generalizada sin demostrar ese vínculo, trate la etiqueta como una interpretación, no como un hecho comprobado.
Conclusión
La lateralización hemisférica es un concepto real y delimitado: algunas funciones y redes cerebrales pueden mostrar asociaciones más fuertes con un lado. Sin embargo, la existencia de patrones lateralizados no justifica clasificar a las personas en personalidades globales de cerebro izquierdo o derecho. El análisis de Nielsen y sus colaboradores sobre 1011 escaneos en estado de reposo no encontró pruebas de ese fenotipo a nivel de todo el cerebro, al tiempo que identificó redes lateralizadas locales. Al evaluar una afirmación sobre los hemisferios, tenga siempre presentes la función medida, el método y el alcance. Este enfoque preserva lo que la neurociencia puede decirnos sin exigir que una diferencia cerebral específica explique a una persona en su totalidad.
Fuentes y alcance
El ejemplo original de lectura y dibujo y la lista de verificación de fuentes mantienen diferenciadas las observaciones sobre tareas de las etiquetas de personalidad. Las fuentes enumeradas respaldan las descripciones del estudio; los ejemplos y ejercicios son aplicaciones editoriales originales.
